Portugal. 16 escritores portugueses. 16 cuentos. Ésta es la causa de este interesantes y refrescante libro que no debería pasar desapercibido. En su mayoría se trata de buenos relatos y algunos más que buenos de escritores jóvenes del país vecino. Muchos de ellos están traducidos a varios idiomas, entre ellos el español. Algunos escritores son más conocidos como Inês Pedrosa, Filipa Melo o José Eduardo Agualusa y otros tal vez sean un descubrimiento para un país que se abre rápidamente a los avances sociales y culturales de la nueva Europa y que además tiene muchas cosas que decir, no sólo literarias. Una antología no puede ofrecer una visión completa de cómo es la realidad literaria portuguesa, porque cada uno aporta un solo relato, y no estarán todos los que son, pero cuando vemos que hay tanta calidad y diversidad, la cosa da qué pensar.
Habla en el prólogo del libro el escritor y consejero cultural de la Embajada de Portugal en Madrid Joâo de Melo de que “los nuevos narradores no han tenido que armar polémicas ideológicas o estéticas con las generaciones anteriores y que el imaginario común en ellos es lo cotidiano, la sociedad, las experiencias de lo maravilloso y lo fantástico”. También señala Joâo de Melo que los escritores jóvenes portugueses no han vivido ni las guerras coloniales ni las dictaduras de Salazar y Caetano, lo cuál ya es significativo.
Algunos de los aspectos que sobresalen del libro son las analogías pero también las diversidades. Destacan los escritos en primera persona, demostrando que el monólogo sigue siendo la voz narrativa más usada, óptima para hablar de historias cotidianas y de crearlas desde los recuerdos y la memoria, como en José Luís Peixoto, Joel Neto, Inês Pedrosa o Filipa Melo, destacando los motivos autobiográficos. Hay otras interesantes relatos que se alejan de estos propósitos, como José Eduardo Agualasa con su magistral El cansancio de los inmortales, el bello relato L de Jacinto Lucas Pires, el cómico La conquista suprema de Paulo Moreiras, el motivo hitchconiano El punto de vista de las gaviotas de Ana Teresa Pereira, el rulfoniano Otras historias del hombre de Francisco Duarte Mangas, el relato de tintes políticas Muñecas alemanas de Pedro Rosa Mendes o el policíaco Las lágrimas de Sydney de Francisco José Viegas. Y aún hay muchos más. Debería servir este libro para dos cosas: primero, disfrutar de la calidad y variedad de sus relatos, y segundo, para que los lectores curiosos siguieran investigando libros de estos autores.
Es de agradecer proyectos como éste, que den a conocer a escritores que tienen mucho que decir, y más en esta Europa que marcha hacia la intercomunicación social, política y cultural. Y es curioso que sepamos tan poco de nuestros vecinos lusos. Con este libro se demuestra eso que ya se dice en voz alta: que Portugal está creciendo, que a pesar de la precariedad socio-cultural de la que ellos mismos se vienen quejando, tienen muchas cosas que decir y que demostrar al resto de Europa y del mundo (y no sólo la reciente Eurocopa). Una Portugal joven y dinámica se abre camino. Aplaudo iniciativas editoriales como ésta (¿para cuándo otra antología de un país prácticamente desconocido literariamente?).