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MICRORRELATOS GANADORES
ENTREVISTA A JAVIER MORENO
Publicado el 8/04/09 por deriva
 
Deriva ha entrevistado al joven escritor Javier Moreno, crítico literario de la revista, y autor de las novelas Buscando batería, La hermogeníada y Click (Ed. Candaya, 2008) y los libros de poesía Cortes publicitarios y los recientes Acabado en diamante (Ed. La Garúa, 2009) y Renacimiento (Ed. Icaria, 2009).

Has irrumpido con fuerza en el panorama literario español; en un año, una novela y dos libros de poesía. Y además, con buenas críticas y menciones importantes.

Bueno, en lo relativo a la fuerza... eso es algo que deben juzgar los demás. Yo diría que el trabajo ya estaba hecho con antelación. La escritura es una tarea que difícilmente obtiene una gratificación (me refiero a la publicación y al posible reconocimiento de los lectores) inmediata. Es algo parecido a lo que ocurre con la luz de las estrellas, que nos llega con mucho tiempo de demora. Esos libros que comentas son el fruto del trabajo de muchos años.

¿En qué género te sientes más a gusto?

No hay un género con el que me sienta más a gusto que con otro. Siempre digo que tenemos distintas maneras de hablarnos a nosotros mismos, y otro tanto ocurre con la escritura. La poesía, la novela o el teatro son distintas maneras que tengo de dialogar conmigo mismo, virtualidades que admiten la concreción de un género literario. De cualquier manera, para todo aquel que se haya asomado a mis libros quedará claro que me muevo en un terreno de indefinición genérica que me resulta de lo más estimulante. Es algo que ocurre desde mi primer libro publicado en Bartleby, Buscando batería, y que pudo ser publicado indistintamente en las colecciones de narrativa y de poesía.

También eres crítico literario en varias revistas (Quimera, www.deriva.org, www.revistadeletras.net). ¿Qué supone para ti la crítica?

La crítica, siguiendo con la comparación anterior, sería la manera que tengo de dialogar con los textos de los demás autores. Si la traducción consiste en revestirse con la piel del autor y la lectura en dejarnos llevar de su mano, la crítica supone de alguna manera una dialéctica de ambos movimientos, un continuo y sucesivo mirar la obra desde dentro y desde fuera, para encontrar algo así como la verdad de dicha obra.

Tienes una formación en Ciencias (además de en Letras). ¿Hasta qué punto influye en ti la ciencia a la hora de escribir?

Supongo que influye de una manera inconsciente. Toda formación es a su vez Toda formación es a su vez 'deformación'. En mi caso la ciencia y la filosofía serían parte del 'hardware' con el que parto a la hora de escribir.

¿Qué diferencias ves entre realidad y ficción?

Diría que la realidad es la ficción que olvidó que lo es. Entre realidad y ficción se establece una especie de feedback, y no me refiero estrictamente a cuestiones literarias. Pondré el ejemplo de los números imaginarios. Unas entidades ideales que se formalizan matemáticamente y que violan de alguna manera la lógica 'real'. Sin ellos, sin embargo, resultaría imposible fabricar objetos tan reales como un avión o un puente. Como digo en uno de mis poemas, La realidad/como un castillo de naipes/se asienta sobre lo fantástico.

¿Desde qué punto ves la realidad como persona y como sujeto que escribe?

En mí, la persona y el escritor buscan un mismo objetivo, el conocimiento. Entiendo la literatura como conocimiento (de uno mismo, pero también del mundo). La literatura es la herramienta que me permite aunar las disciplinas que mencioné antes, junto a la sensibilidad y las emociones. La literatura es así una especie de navaja suiza con la que intento desenvolverme en medio de la complejidad del mundo.

Tu poesía contiene mucha narratividad, se mueve entre el verso y lo narrativo. ¿Es la poesía un género que necesita reciclarse?

Por lo menos desde el romanticismo existe el proyecto de que la poesía logre aunar las ramas del saber. Comparto la convicción de que si el conocimiento aspira a un sistema, éste debería ser un sistema poético. Me reconozco heredero de esa tradición, que puede rastrearse hasta los filósofos presocráticos. Está claro para mí que una poesía de ese tipo debe hacerse cargo de la gran diversidad de lenguajes y de formas que están a nuestra disposición. Mi deseo sería aportar algo en este sentido, dar un paso adelante dentro de este proyecto siempre inconcluso.

¿Existen algunos poetas actuales que compartan tu proyecto poético?

No sé si se puede hablar de un mismo proyecto poético. Lo que sí encuentro son similitudes. En ese sentido podría hablar de la poesía de Vicente Luis Mora, Agustín Fernández Mallo o Sofía Rhei.

¿Qué es la metáfora para ti?

La metáfora es el elemento fundamental de la poesía, algo así como los quarks dentro del átomo. Todo parte de ahí. Podría hacerse una descomposición poética del poema en metáforas. Parto de la noción de metáfora como error. Frente a la tecnología como productora de copias idénticas, pienso en la poesía como en un mecanismo que promociona el error, el desvío. A eso es a lo que yo llamo metáfora.

¿Te sientes perteneciente a una generación determinada?

Hay poetas, como ya dije antes, que intentan abrir caminos nuevos dentro del ámbito de la poesía en castellano y con los cuales encuentro afinidades evidentes. Que se nos considere una generación depende más del trabajo de los críticos que de los propios autores.

¿De la tradición literaria a quién destacarías como tus mayores influencias?

No sé si a la hora de la verdad los autores que más nos gustan son los que más nos influyen. Me gustaría pensar que sí. Lo que sí puedo es nombrar una lista de autores por los que al menos en algún momento de mi vida he sentido una especial fascinación. Entre ellos estarían, desde luego: Sterne, Nabokov, Gombrowicz, Pessoa, Ibn Arabi, Lezama Lima, Valente, Borges, Cortázar, Rimbaud, Miguel Espinosa, Rabelais, Homero...

¿Te dice algo la palabra postmodernidad?¿ y Afterpop?

Sí, la postmodernidad es un período histórico que acabó con el atentado de las torre gemelas y cuyas recidivas culturales se prolongarán todavía durante algunos años. Y afterpop es la mirada no ingenua sobre el pop que intenta la lectura sociológica o incluso antropológica de los productos culturales contemporáneos. Es mérito de Fernández Porta el uso de métodos estructuralistas para aplicarlos a objetos de segunda o tercera categoría cultural y que bajo su mirada pierden su aparente banalidad e insignificancia.

Hay en tus novelas (La Hermogeníada, Click) un poso de parodia y de reconocimiento de los clásicos. ¿Esto supone una proyección de aquella literatura o en cambio es un rasgo del “eterno retorno”?

Más que parodia, que también la hay en algunos casos, se trata de intentar decir lo que algunos de esos textos clásicos no terminaron de decir. Creo que lo mejor que le puede pasar a un escritor es perderle el respeto a los clásicos. Con los clásicos hay que convivir, hacernos 'okupas' de sus obras.

Una de las cosas más sugerentes de Click es la imagen de la que parte: un hombre que empuña un revólver apuntándose la cabeza y con la otra sujeta una pluma. ¿Qué relación hay entre la literatura y la muerte?

Creo que la escritura, al igual que ocurre con el sexo, procura una especie de 'pequeña muerte'. Imagino un objeto poético por excelencia. Sería una combinación de pluma y revólver, cada uno colocado en uno de los extremos del objeto. Un símbolo que aunaría creación y destrucción. En Click me interesaba trabajar con esa dualidad sólo en apariencia irreconciliable.

¿Qué relación hay entre el tiempo y la memoria?

Pues casi parece una pregunta sobre la obra de Bergson. Y yo soy muy bergsoniano. Hasta el punto de que creo que el tiempo no es sino memoria (personal, de la materia) cristalizada, y el futuro una actualización de esa misma memoria.

Aunque Click es una novela con una historia más o menos convencional, parece como si toda ella se organizara a partir de la estructura. ¿Te gusta más la novela de corte experimental?

No diría ni que sí ni que no. Me gustan los autores que arriesgan en el plano formal, pero a veces -reconozco- los resultados narrativos no son los mejores. Creo que lo adecuado sería encontrar el término medio. Puede llegar un momento en el que el exceso de experimentación haga recapacitar a algunos autores y les anime a volver a narraciones más convencionales en términos formales. Como dice Hal Foster, lo latente siempre acaba por aflorar.

¿Estás escribiendo alguna otra novela? ¿Piensas publicar algún libro de relatos?

Siempre estoy embarcado en nuevos proyectos. Hay una novela, y también un libro de relatos, sí. Quizás sea este último el proyecto más inminente.

¿Qué se puede esperar de la narrativa española de los próximos años? ¿O habría que hablar de narrativa hispánica?

Estamos en un momento muy interesante, lleno de propuestas muy variadas y de calidad. Atisbo asimismo apertura de miras en muchos autores, que salen del lenguaje y los temas más castizos para aventurarse con cuestiones y formas de mayor calado. Creo que cada vez menos habría que distinguir entre narrativa española e hispanoamericana (salvo que se quiera usar un criterio estrictamente geográfico). Pese a las dificultades que siguen encontrando las editoriales de un lado y del otro del Atlántico para distribuir sus productos, estoy convencido de que la unidad y la interconexión es cada vez mayor. Se trata de un movimiento, afortunadamente, imparable.
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