Rodrigo Fresán es, hoy por hoy, uno de los escritores más brillantes en lengua española, tanto por su calidad innata como narrador como por la arriesgada y ecléctica propuesta que ha ido desarrollando a lo largo de los años, desde su libro de relatos Historia argentina, conjunto heterogéneo de cuentos, con algunos de ellos realmente notables y sobre todo, con unos registros que ya llevan el sello fresaniano, ese mundo literario tan fascinante, a veces excesivo, que desarrollará a lo largo de su obra, una obra todavía no muy amplia pero ya importante.
Rodrigo Fresán pertenece a una generación de narradores hispanoamericanos que, además de ser grandes lectores, están dotados de una gran capacidad narrativa, con unas voces potentes, con un uso del lenguaje que nada tienen que envidiar a aquellos otros novelistas y cuentistas conocidos mundialmente bajo el nombre de Boom Hispanoamericano. Así, Rodrigo Fresán, siendo un escritor bastante personal, tiene algunos vínculos importantes con escritores coetáneos, como Roberto Bolaño o Ricardo Piglia, en la mezcla de géneros y de registros, en la utilización del género popular como un mecanismo moderno, pero también en la capacidad de relectura de los clásicos para acercarlos a los lectores sin ningún tipo de prejuicios, incluso, a veces, rescatando autores marginales u olvidados.
Desde la influencia -muy notable- de la música y el cine, hasta las subliteraturas, Fresán camina con una construcción que no sólo airea el panorama literario actual, sino que además lo amplifica.
Rodrigo Fresán es un gran escritor por varias razones, pero tal vez la más notoria es por su afán de refrescar, en lo posible, la forma de contar la historia, ya que si tomamos como ejemplo, Jardines de Kensigton, novela que habla del paso del tiempo y de la niñez y la pérdida de la inocencia, eso es algo que ya sabemos y conocemos, pero es en la manera de abordar esto donde el escritor argentino sorprende y alcanza sus mayores logros literarios.
Ya con Mantra se ponen en escena una serie de artilugios que conforman lo que podríamos llamar la construcción fresaniana; el uso de la memoria como explorador del pasado y del poder de los recuerdos, todo ello filtrado por el monólogo interior (donde podemos encontrar que algunas veces el propio narrador-personaje oculta cosas o se engaña a sí mismo), la mezcolanza de géneros, desde la ciencia ficción (Fresán nunca ha ocultado su pasión por Philip K. Dick), hasta el trhiller o la novela de amor, la construcción falsamente desordenada. Y por su puesto la nada desdeñable pasión por el hecho en sí de lo que supone narrar y contar y experimentar las diferentes vías que pueda ofrecer el nivel de narración.
Rodrigo Fresán nació en 1963 en Buenos Aires y desde 1999 vive en Barcelona. Además de escritor es traductor y periodista. Y por supuesto, un incansable lector. Sus obras hasta ahora son: Historia argentina (1991, Planeta Argentina, 1993, Anagrama), Vidas de santos (1993, Planeta, 2005 Mondadori), Trabajos manuales (1994, Biblioteca del Sur, Planeta, Buenos Aires), Esperanto (1995, Tusquets Argentina, 1997, Tusquets), La velocidad de las cosas (1998, Tusquets, 2002, Mondadori), Mantra (2001, Mondadori), Jardines de Kensington (2003, Mondadori).