Bajo este misterioso y poco literario título se esconde la obra póstuma de Roberto Bolaño, una obra polémica que dejara casi terminada en el momento de su muerte y que ahora un año y algo después, publica Anagrama en una edición de Ignacio Echevarría, amigo de Bolaño, una edición que si bien no satisface las instrucciones que dejó el autor, es la mejor opción editorial que se podía tomar, de hecho la única que puede satisfacer plenamente a los lectores y la que habría tomado el propio Bolaño de haber podido vivir para verla editada.
Bolaño dejó instrucciones para que se editara en cinco partes separadas, que aquí se presentan unidas y cualquiera que lea la obra, verá como está plenamente justificado dado que aunque se pueden concebir como obras separadas, fundamentalmente forman un todo.
Aunque se ha dicho que lo que uniría estas cinco partes sería la figura del
enigmático escritor prusiano Benno Von Archimboldi es obvia la importancia que en todo el conjunto tiene la imaginaria ciudad mexicana de Santa Teresa, reflejo literario de Ciudad Juárez, donde confluyen todas las líneas de las cinco novelas, derramándose en el abismo al que están abocados todos los personajes y que esta ciudad representa.
La primera parte
La parte de los críticos, trata sobre la búsqueda por parte de cuatro estudiosos de la figura de Archimboldi, una búsqueda sin sentido, plagada de languidez y desesperación, una búsqueda que les conduce a través del amor, a la nada, al abismo de Santa Teresa, donde nos enteramos por primera vez de los misteriosos crímenes de mujeres que se suceden mes tras mes y año tras año en esta ciudad.
En la segunda parte
La parte de Amalfitano, encontramos la historia de un hombre, traductor de Archimboldi, en el límite de la cordura, manteniéndose en el filo del abismo gracias a la monotonía y la rutina. Es curiosa la forma de tratar el tema de locura, literatura, humor y lucidez que tiene Bolaño, como si las cuatro formaran parte de un todo. En esta parte podemos encontrar alguna presencia sugerente en el manicomio de Mondragón. Por supuesto todo concluye en Santa Teresa, verdadero eje geográfico de la novela.
La tercera parte es
La parte de Fate, en la que acompañamos a un periodista afroamericano hasta Santa Teresa, donde tiene que cubrir un combate de boxeo y donde tenemos contacto por primera vez con la locura de los bajos fondos Santateresianos en un ambiente opresivo cada vez más cercano a los crímenes y a su misterio.
La cuarta parte
La parte de los crímenes, es una historia detectivesca y policíaca, crónica de los asesinatos y violaciones durante muchos años, algunos resueltos y cercanos a la violencia de género, al crimen pasional de corrido y de frontera; la mayoría, agujero insondable de horror, reflejo de la terrorífica corrupción estamental de Santa Teresa y de todo el país, de todo el mundo. Espejo del lado Wieder de la realidad, sin justificación, sin explicación y sin sentido lógico. Pero, ¿qué es la lógica?.
La quinta parte es
La parte de Archimboldi, la biografía del escritor oculto, su vida en Europa en constante decadencia y resurgimiento, una vida donde la literatura es
un oasis de horror en un desierto de aburrimiento, pero que no explica nada, no conduce a nada, nada más que a Santa Teresa.
Lo cierto es que todo esto es resumir muchísimo pero tampoco vamos a desvelar el entero contenido de la obra, lo que sí sería interesante es apuntar unas cuantas cuestiones que quedan abiertas tras su lectura: Primera, el narrador, ¿quién es ese narrador omniscente? tenemos en esta obra aún si cabe más que en su otra novela larga
Los Detectives salvajes, un misterio a resolver por la crítica y que sin duda dará más de un quebradero de cabeza. En los apuntes finales de Ignacio Echevarría comenta que quizás Bolaño pretendiera que el narrador fuera Arturo Belano, pero es algo que es imposible afirmar, a lo mejor si hubiera revisado la obra, puede, pero tal y como está, es improbable. Personalmente creo que hay varios narradores distintos que aparecen como personajes en otras de las partes, pero es algo también discutible y que tendría que explicar de una forma más extendida. La segunda cuestión trata precisamente de eso, ¿habría sido ésta la edición definitiva si Bolaño no hubiera fallecido?. Posiblemente pocos cambios hubiera tenido según su amigo y preparador de la edición, pero es algo que nunca sabremos. La tercera cuestión intenta responder a la estructura abierta de la novela, ¿es premeditada esta posibilidad de leer las partes de forma independiente? Esta pregunta sí tiene respuesta y es un rotundo Sí. Bolaño tenía completamente planificada la estructura interna de la novela y en cuanto a esto no creo que hubiera habido demasiados cambios por no decir ninguno. En cualquier caso son todas cuestiones relativas a la edición
post-mortem de la obra y la mayoría quedarán sin respuesta. Personalmente lo que más me inquieta es el tener que afrontar ese desierto de aburrimiento sin la existencia de los oasis Bolaño, aunque desde luego esta obra no es el fin de Bolaño, porque es tan inmensa que detrás de ella existen todas las obras que podría haber escrito de habernos regalado con su presencia veinte años más, porque al igual que de
Los Detectives Salvajes surgen personajes e historias que reaparecen en la obra del autor, con 2666 tenemos una nueva vuelta de tuerca que comenzaría en una frase de
Amuleto y que habría podido dar pie a una nueva saga bolañesca.