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MICRORRELATOS GANADORES
LARS VON TRIER
Publicado el 11/01/05
Los artículos de este monográfico:
 
  • 5 CONDICIONES (LAS SUCIAS REGLAS DEL JUEGO)
  • de Carlos Huerga
     
  • BAILAR EN LA OSCURIDAD (DANCER IN THE DARK)
  • de María González Montero
     
  • DOGVILLE
  • de María González Montero
     
  • EL ELEMENTO DEL CRIMEN
  • de Oscar Curieses
     
  • EPIDEMIC
  • de Daniel Játiva
     
  • EUROPA
  • de Daniel Játiva
     
  • LOS IDIOTAS
  • de Oscar Curieses
     
  • ROMPIENDO LAS OLAS
  • de Francisco Javier Escribano Aparicio
    BAILAR EN LA OSCURIDAD (DANCER IN THE DARK)
     
    Una de las obsesiones de Lars Von Trier es su empeño por mostrarnos en sus películas el lado más atroz de la realidad. Esta vez lo hace mediante un crudo contraste entre la felicidad y magia de los musicales y la dureza y violencia de la vida real.

    Como siempre el director proporciona al film una gran carga emocional, la cual sabe controlar con una gran maestría. Una vez más, encontramos una fuerte crítica a la sociedad norteamericana (aunque podría ser a cualquier otro país). Nos hace partícipes de la avaricia, violencia y materialismo, poniendo en entredicho la eficacia de un sistema judicial un tanto rígido. La protagonista, interpretada por la cantante Björk, es una joven inmigrante que trata de sacar adelante a su hijo. Es portadora de una enfermedad crónica y sin que apenas nadie lo sepa, se va quedando ciega. Tiene por tanto todos los componentes de un gran drama, y ya sabemos de antemano que a Lars Von Trier no le interesan los finales felices.

    Si en Dogville lo más expresivo lo encontramos en la puesta en escena, en Dancer in the dark lo vamos a ver en los encuadres. En este sentido el director danés contrasta, mediante diferentes puntos de vista, dos situaciones del film. La primera es la que se basa en la realidad de la historia, para la cual el director utiliza la cámara en constante movimiento, al estilo Dogma y con grandes desencuadres. La sensación que nos produce es de desestabilización, ya que además utiliza primeros y medios planos provocando esa típica sensación de agobio ya conocida llegándonos a identificar con la protagonista al no poder abarcar todo lo que nos rodea. El segundo es el que se refiere a la parte musical y onírica. La cámara se queda fija, la escena pasa de una textura oscura a adquirir un colorido propio de los musicales de Hollywood y un montaje que nos recuerda a los de los videos musicales. Utiliza, además, grandes angulares y planos más generales en los que podemos ver la coreografía.

    Si Lars Von Trier consideraba como uno de sus manifiestos Dogma la no utilización de música extradiegética, aquí va a utilizarla de forma que dota al film de una atmósfera onírica (todo lo contrario a lo que él siempre ha perseguido). Lars Von Trier se sirve una vez más de su habilidad a la hora de manipular los sentimientos de los espectadores con un buen guión y un aún mejor manejo del lenguaje audiovisual.

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    Deriva es una revista digital de literatura y cine. ISSN 1697-4220. Madrid. España.